martes, 10 de agosto de 2010

Mañana pintaré el cielo de mil colores diferentes, uno por cada sensación que despierte en mi al recorrer esta ciudad tan grande y a la vez pequeña, pues aunque siempre camine por las mismas calles mis pies nunca son los mismos, tampoco mis circunstancias, ni mis sentimientos. Y es que un paseo es como una buena poesía, y las buenas poesías nunca significan lo mismo aunque las recites tantas veces que terminen por encontrar refugio en tu cabeza. Pasear es sacar fuera lo que tienes dentro, hacerlo visible a cada paso y dejar que el resto de personas que comparten acera contigo participen de ese estado de ánimo.

Adoro pasear cuando el suelo está húmedo porque ha llovido, e incluso hacerlo cuando una leve llovizna moja las calles, paraliza el tráfico y hace que la gente corra de un lado para otro buscando dónde refugiarse de unas tristes gotas que caen sin orden a un suelo gris y pisoteado por el tiempo que parece detenerse con cada trueno que el cielo arroja.

Me encanta pasear por los bosques o, en su defecto parques, cuando no hay demasiada gente alrededor y puedes evadirte de la dura realidad de cemento que nos absorbe para adentrarte en un mundo verde y de naturaleza palpitante, como los pájaros con su trinar, y las hojas con su leve susurrar.

Mañana pasearé por toda la ciudad deteniéndome en esos espacios verdes que me hacen sentir la energía entrando por cada poro de mi piel. Cogeré aire en ellos, queriendo hacer que mis pulmones lo capten todo y sientan cada molécula de ese oxígeno que ha de hacer que siga adelante.

Mañana bañaré mi mirada con las sonrisas de la gente distante, de la despistada, de la extraviada y cantaré que quiero la libertad como único límite plausible ante la lejanía de los horizontes de esta sublime ciudad.

Mañana... Porque ahora me dirijo al reino de los sueños, donde no necesito más que a mi imaginación para poder volar a cualquier otro lugar que me haga sentir que pasear no es solamente algo hermoso en lo que malgastar el poco tiempo que me queda antes de tener que ir a buscarte a ese lugar del que no podré regresar.

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