Hay una canción que me hace sentir que mi mundo sigue derrumbado, que no he sido capaz de reconstruir las ruinas del terremoto que causaste al marchar... pero me gusta tanto que no la puedo dejar de escuchar.
Tal vez sea porque solo me recuerda a ti, nada más que a ti.
Creo que cada frase está hecha a mi medida y, también, un poco a la tuya, a la nuestra. Es como si todo el mundo supiera que eso iba a ocurrir tarde o temprano y para mi desgracia fue temprano, demasiado.
Quiero que sepas que no me gustaba nada verte llorar, pero me gustaba abrazarte cuando lo hacías, poder arrancarte una sonrisa en esos momentos malos por los que la vida nos hace pasar, momentos tan horribles que hacen que nuestros pensamientos salgan corriendo por los ojos en busca del salto que saben les hará morir. Y lo mejor es que no te importaba que te viera cuando lo hacías, me dejabas compartir contigo esas lágrimas amargas que la soledad suele quedarse solo para si.
A pesar de que el mundo parecía venirse encima mio cuando una gota de ese agua salada resbalaba por tus mejillas, daría cualquier cosa por volver a verte llorar, por poder abrazarte, susurrarte al oido que el mundo termina por ser justo, y que si no era así daría igual, estaríamos juntos...
Pero ahora, el que llora... soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario