He intentado diseñar un nuevo mundo. Un lugar donde la gente diga lo que piensa tal cual lo siente, donde lo material quede en un segundo plano, donde los sentimientos sean más importantes que las posiciones sociales, un lugar donde la gente conozca el verdadero significado de la felicidad, un lugar donde poder amar sin condición ni miedo a la recriminación.
Sería un lugar en plena naturaleza, sin coches que contaminen ni altos edificios de cemento que no te dejen ver la salida del sol. Un lugar donde en vez de centros comerciales abunden los árboles y las flores con embriagadores olores, donde la vida en sociedad sea más que conferencias o concentraciones de coches antiguos o demasiado modernos como para poderlos usar.
Me gustaría que en él la gente solo sonriera, aunque sé que las lágrimas no siempre son amargas, no solo porque ellos se sientan bien, sino para hacer que los demás se sientan también alegres de que un completo desconocido sea capaz de sonreírle al mundo entero.
Pero sé que ese mundo con el que sueño, ese que anhelo, no es más que una simple fantasía, pues yo no tengo la capacidad de crear nada y menos aún nuevas vidas a las que dar forma.
Asique tendré que conformarme con seguir en este mundo lleno de desigualdades, de injusticias, de gente gris incapaz de mirar más allá de su nariz, lleno de altos edificios de cemento y de coches que llenan de humo el cielo en el que tendrían que verse las estrellas de noche, pero en el que solo se ve el reflejo del desarrollo: la contaminación.
Pero no me conformo con pasar de largo por él, no me conformo con ser una más de las que habitan solo para sobrevivir llevándose a cuantos sea necesario por delante. Eso se ha acabado para mi, si es que alguna vez pensé en algo así.
Yo lucharé por lo que creo, por lo que pienso, por sacar adelante mi idea, mi sueño. Sonreiré al mundo que me mire sonriendo, y al que no también, por si consigo robarle aunque solo sea un leve esbozo de sonrisa. Yo diré lo que pienso a cada instante, pues la sinceridad me parece un factor importante. Y ante todo tendré en cuenta mis sentimientos, no dejaré que la corriente me arrastre aunque sea la única que no lo haga y por supuesto amaré y cuidaré aquello que es mi hogar, el único hogar de verdad que existe, el único que debería de importarnos por encima de toda riqueza: la naturaleza.
No podemos crear un mundo nuevo, pero si reinventar el nuestro ¿me ayudas a ello?
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