lunes, 30 de agosto de 2010

En un baile de emociones. Así me siento. Así me ven.
Hace días que no me encuentro. No sé dónde estaré o dónde dejaré de estarlo.
Las horas se vuelven revoloteando hacia otro lugar.
Los ojos ya no me brillan.
No recuerdo cómo esbozar sonrisas.
Camino en direcciones opuestas.
Despierto entrando en mi letargo.
Y, sobre todo, amo sabiendo que solo me pueden odiar.

Porque sí, le quiero, ¿por qué lo voy a negar?
¿A quién quiero engañar?
Pero sé que no es posible, ni siquiera real.
Suelo imaginarnos juntos, paseando sin hablar.
¿Hasta cuándo me voy a engañar?
Paso los días pensando en qué pensarás.
Y las noches... pensando con quién soñarás.

Esto es una locura.
Un sinrazón.
Una dulce condena.
Quiero escapar de mi mente.
Estoy dispuesta hasta a perder la libertad.
Con tal de borrate de mi imaginación.
Arrancarte de mi corazón.
Solo me causas dolor.

Pero pensarte me hace sentir bien.
Me saca de este universo negro que gira a mi alrededor.
Me hace volar la sola idea de tu sonrisa.
Puedes levantarme el ánimo sólo con mirarme.
Aunque cuando lo hagas no me veas.
Aunque no sepas que existo.
Aunque muera por tus latidos.

Volveré a conformarme con tenerte en mis sueños, con rozarte, con escucharte respirar en mi pecho, con imaginar tu olor cuando la brisa levanta las hojas secas que han caido de los árboles y los cabellos se alborotan. Pero sabré siempre, a cada momento, a cada instante, que no eres más que eso... un sueño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario