miércoles, 6 de octubre de 2010

Soy historia.
La mía, y un poquito de la vuestra.

A cada paso que damos nos hacemos más partícipes de la mortalidad, pues cada segundo que avanzamos es un segundo menos que nos queda de vida, pero también nos hacemos partícipes de la inmortalidad.
La eternidad no es más que el perdurar a través del tiempo, pero nadie especifica cómo.
Cada suspiro, cada palabra, cada acción, cada sentimiento, cada error, cada susurro, cada despertar, cada caída, cada acierto... todo queda en el recuerdo, aunque nunca sepamos en el de quién. Y de cada acto surge una historia con más de un protagonista y más de un ansioso lector u oyente, gracias al cual esa historia no caerá en el olvido y seguirá bailando al compás de los años tratando de alejar de sí eso tan humano que es la ignorancia ante lo ajeno o extraño.
Ya son millones los que son eternidad, los que son historia. ¿Ejemplos? Antonio Machado, Mario Benedetti, Miguel Hernández, Pablo Neruda...

Quiero daros las gracias a todos vosotros, a todos y a cada uno de los que formáis parte de mi vida, sé que unos más y otros un poquito menos, no obstante la gratitud es igual de grande. Y quiero daros las gracias, porque es por vosotros que yo ya soy eternidad.
Gracias por leer mis palabras!

1 comentario:

  1. Creo que todos día a día debemos buscar esa eternidad. No importa en cuantas personas sino en la que nosotros queremos, nuestros seres más cercanos. Amigos, Familia, etc. Muy linda entrada. Llama a la reflexión. Saludos

    http://el-ser-bohemio.blogspot.com/

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