Recuerdo que la luz entró de golpe, provocando dolor en mis ojos.
Los pinchazos en mi cabeza no cesaban.
Sentía las piernas entumecidas y a penas si podía moverlas.
Pero había un foco de energía dentro de mi.
¿De dónde viene tanta fuerza?
Traté de abrir los ojos, pero algo me lo impedía.
Quise tocar mi cara con las manos, pero no las noté.
Chillé tan alto como pude, pero ni yo me escuché.
Y las lágrimas parecían brotar de unas cuencas vacías.
¿Qué es lo que ha pasado?
¿Cómo puede ser tan real?
¿A caso no estaba soñando?
¿Cuándo todo se convirtió en realidad?
Amanezco retorcida entre las sábanas, abrazada a una almohada que ya no quiere saber nada y, a pesar de todo, siento que tus ojos se iluminan al sonreírme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario