martes, 21 de septiembre de 2010

A menudo la mente juega a engañar al corazón rescatando del olvido recuerdos pasados que creemos serán nuestro futuro y que nos torturan el presente, pues terminan por nunca llegar.
Me pasa algo parecido.
No negaré jamás aquello que sentí hace ya algún tiempo, pero déjame que dude lo que es esto ¿un sentimiento? ¿un recuerdo? ¿una ilusión? ¿una equivocación?
No es más que el reflejo traído por la memoria de aquello que un día me hizo sentir bien, me movía a seguir, a hacer estupideces, a ver el mundo con matices rosados. Pero no quiero caer en el error de creer que esto es lo que ahora siento.
Lo que en realidad nos ocurre es que echamos de menos algo y tendemos a pensar que es a la persona, como ahora me sucede a mi.
Pero si somos capaces de pensarlo en frío, sin dejar que el corazón intervenga, nos daremos cuenta, como he hecho yo, de que en realidad lo que anhelamos es el sentimiento, la sensación que esa persona, ya sea física o mentalmente, era capaz de producirnos.

Creemos que echamos de menos a alguien cuando en realidad extrañamos el sentimiento al que nos llevaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario