sábado, 19 de noviembre de 2011

Correr, no saber hacia dónde ni porqué y llegar lejos, tanto que ni mis pies consigan hallar el camino de regreso, tanto que ni la Luna sepa encontrarme.
Después de todo no creo que pudiera alumbrarme.
Renegué de mi estrella nada más despertarme.

Y yo no, yo no sé cómo pasó, cómo me dejé vencer.
Supongo que me faltó fuerza o, más bien, autoestima. Creer más en mi misma, saberme capaz de salir airosa de cualquier situación, aunque esté más que convencida de que soy débil.

Sé que las locuras me pueden, que son mi perdición, pero sin ellas tampoco viviría.

Y a medio camino entre mi nada y tu todo me encontré a mi misma esperando ser parte de un algo más grande que la propia creencia de saberme perdida en la inmensidad de un mundo que nunca llegaré a conocer.

No vengas a buscarme pues, aunque quiera, aunque lo desee más que nada, no te dejaré encontrarme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario