Después de todo no creo que pudiera alumbrarme.
Renegué de mi estrella nada más despertarme.
Y yo no, yo no sé cómo pasó, cómo me dejé vencer.
Supongo que me faltó fuerza o, más bien, autoestima. Creer más en mi misma, saberme capaz de salir airosa de cualquier situación, aunque esté más que convencida de que soy débil.
Sé que las locuras me pueden, que son mi perdición, pero sin ellas tampoco viviría.
No vengas a buscarme pues, aunque quiera, aunque lo desee más que nada, no te dejaré encontrarme.
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