A pesar de que el cielo esté arriba y la Tierra abajo.
De que los pájaros vuelen y los peces naden.
De que la vida siga y la muerte avance.
A pesar de todo no nos damos cuenta de nada.
Aunque la gente ría y también llore.
Y aunque el Sol anochezca cuando la Luna amanece.
Y aunque los sueños no sean más que fantasías.
La realidad suele acabar distorsionada.
Viene la vida en un suspiro y con el mismo suspiro
aparece la muerte en tu ventana, que aparenta estar cerrada
hasta que un día el azar la abre y el destino juega sus cartas
y, sin dejar opciones, tiene la partida ganada.
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