Vas por la vida paseando con el viento a favor y el Sol de cara, con una estúpida sonrisa en la cara dibujada y ganas, ganas de comerte la porción del mundo que no te pertenece.
Pero entonces un segundo, un antiguo sentimiento ligado a un lugar, un tenue pensamiento que rompe con todo...
Y darte cuenta de que nada volverá jamás a ser como antes, que esas alegrías de ayer se quedaron enterradas, que los susurros no volverán a ser los mismos, que las caricias no harán que te estremezcas, que las miradas no tienen valor, que los sueños no son alcanzables, que la vida es improbable, que el dolor es tu único presente.
Tratarás de seguir adelante, de aprender a vivir con las marcas del pasado tatuadas a fuego en la piel y en la memoria, de encontrar el camino que te lleve de nuevo a la certeza de la locura, de guiarte por aquel "siempre estaré contigo, pase lo que pase" y de no caer, aunque no te hayas levantado ninguna vez.
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